
El presente como clave del éxito
La verdadera dificultad que la mayoría de las personas enfrenta a menudo proviene de no lograr vivir plenamente su propio presente.
Sabemos que, aunque vivamos en el presente, nuestra mente con frecuencia se dirige hacia un pasado remoto o hacia un futuro lejano.
Esta situación, evidentemente, hace que nuestra atención y, en consecuencia, gran parte de nuestra energía se disperse inútilmente.
Como afirma el antropólogo, biólogo y cibernético Gregory Bateson: a donde dirigimos nuestros pensamientos, irá toda nuestra energía.
En cuanto al pasado, sabemos que podemos cambiar muy poco de lo que ya ha sido, a menos que logremos modificar el futuro inmediato (podemos identificar como futuro inmediato el lapso de tiempo que nos separa del próximo mañana, llamado presente-futuro), actuando de manera distinta única y exclusivamente en el presente.
En lo que respecta al futuro más lejano (identificado como el tiempo que puede llegar incluso a una distancia de un año), vale el mismo concepto.

Debemos actuar en el presente concreto, teniendo claros una serie de objetivos a alcanzar a medio y largo plazo, con una meta final bien definida, aprendiendo de nuestros errores, que en consecuencia se transforman en experiencia.
Esta es la única manera de poder cambiar incluso la dirección de toda una vida.
Pequeños triunfos diarios
Como nos recuerda un bello proverbio, el verdadero sabio es aquel que sabe vivir plenamente el presente; así también nosotros debemos aprender a concentrarnos en nuestro presente y buscar lo que se llaman los pequeños logros cotidianos o pequeños triunfos.
El concepto de «pequeños triunfos» subraya la importancia de los éxitos aparentemente modestos o de las acciones de pequeña escala como elementos fundamentales para alcanzar metas más grandes y significativas en la vida.
Estos pequeños triunfos pueden parecer insignificantes, pero desempeñan un papel crucial en el camino hacia el éxito y el bienestar. Imagina tu vida como una gran pirámide con mil escalones por subir, y cada pequeño triunfo diario representa el peldaño que te acerca a tus objetivos más ambiciosos.

La filosofía de los Marginal Gains (Sir Dave Brailsford)
Todo esto se explica magníficamente con el término «Marginal Gains» o «pequeñas ganancias marginales» de Sir Dave Brailsford, creador del concepto que enfatiza la importancia de mejorar uno mismo mediante pequeños incrementos diarios.
Es un enfoque de crecimiento personal y profesional que se basa en realizar mejoras incrementales en distintos ámbitos de la vida, en el que el verdadero objetivo es lograr un incremento diario del 1% en aquello que puedes perfeccionar.
Esta filosofía conecta con la conciencia constante del potencial de crecimiento, bajo la premisa de que, si no mejoras un 1% cada día, corres el riesgo de empeorar tu rendimiento.
Esto puede suceder no solo porque no te concentres en tu desarrollo, sino también porque estés intentando crecer por encima de tus capacidades diarias, es decir, si llegas al límite de tus posibilidades y alcanzas el techo de tu incompetencia máxima y, por tanto, solo conseguirás deteriorarte paulatinamente.
Gracias a estos pequeños esfuerzos diarios, que aunque parezcan modestos, son precisamente los que nos ayudarán a acumular esos pequeños triunfos (que con el tiempo se suman), llevándonos a alcanzar resultados muy superiores a los que podríamos imaginar.
En resumen, gracias a los «marginal gains» obtendremos mejoras graduales y constantes, pasando así de un cambio cuantitativo a uno cualitativo en nuestra vida o en aquello que emprendamos.
Este concepto, ya conocido gracias al filósofo Hegel, explica cómo un cambio cuantitativo induce una transformación cualitativa de la realidad: lo que él llamó «salto cualitativo». Hegel afirmaba que, cuando una cantidad alcanza un punto crítico, se produce una metamorfosis repentina y significativa en la calidad del fenómeno.
Por tanto, este proceso representa la interconexión entre lo cuantitativo y lo cualitativo, resaltando cómo un acumulado gradual puede finalmente desencadenar un cambio radical y una nueva fase de desarrollo.
Esta importante idea se repite en el libro «El árbol de las ventas», donde se cita la famosa frase de Lao-Tzu:
«Haz las cosas grandes cuando todavía son pequeñas y las difíciles cuando aún son fáciles.»
Es decir, concéntrate en el presente y realiza cuantitativamente todas aquellas tareas pequeñas y sencillas que, con el tiempo, te permitirán alcanzar metas más complejas y ambiciosas.

Conócete a ti mismo y entrena cada día
Gracias a esta filosofía de vida, nuestras pequeñas acciones cotidianas, vinculadas a objetivos claros, concretos y medibles, se convierten en verdaderas victorias personales que, con el tiempo, se transforman en poderosos hábitos positivos. Este importante concepto se resume directamente en las acciones diarias propuestas por la agenda MYDARUMA y en el control diario de las 14 poderosas acciones o pequeños triunfos que debemos buscar y alcanzar cada día.
Gracias a este esfuerzo cotidiano, el hecho de superar esos cuatro puntos o cuatro acciones diarias se convierte, con el tiempo, en la manifestación del concepto de interconexión entre acciones cuantitativas que, progresivamente, se transforman en dimensiones y resultados cualitativos. Te invito a repasar el concepto de las 14 acciones atómicas inmobiliarias, que encontrarás en la ficha de control de la reunión diaria o briefing de inicio de jornada de tu agenda MYDARUMA.
El primero en expresar este importante pensamiento fue Aristóteles, afirmando que todos somos la suma de lo que hacemos cada día. Nuestros hábitos se transforman, con el tiempo, en comportamientos que repetimos de forma inconsciente, tanto de manera positiva como negativa, ya sea mediante acciones que nos aportan beneficios o a través de aquellas que, en realidad, no nos hacen tanto bien.
Si somos conscientes de este principio y conseguimos introducir en nuestro subconsciente, ante todo, aquellos hábitos que consideramos positivos para nosotros, estos se convertirán en comportamientos poderosos que, a su vez, se transformarán en grandes habilidades para hacer.

Lecciones del libro El libro de los cinco anillos (Musashi)
Considera cada paso como un progreso significativo hacia el éxito final. Otro ejemplo de este concepto lo encontramos en el libro El libro de los cinco anillos (五輪書) de Miyamoto Musashi (宮本武蔵), el más célebre y quizás el más grande samurái japonés de todos los tiempos. Tuve el placer de descubrir y leer este manual el verano pasado. Se trata de un auténtico tratado sobre cómo usar y combatir con la espada japonesa, la katana, redactado en 1645.
En esta obra, Musashi expone el primero de todos los principios: aprender a dominar los pequeños movimientos de la espada y del cuerpo antes de enfrentarse a cualquier duelo.
«Conócete y contrólate a ti mismo».
El verdadero samurái es aquel que, ante todo, aprende el control de los cinco movimientos básicos y, al mismo tiempo, comprende la esencia de saber vivir y encontrar satisfacción en las pequeñas cosas, de saber concentrarse en los pequeños momentos para así poder comprender y dominar los cinco elementos fundamentales de la vida: la tierra, el agua, el fuego, el aire y el vacío.
«El verdadero sabio vive y controla su presente».

El golpe de espada, sea cual sea, debe lanzarse en una sola unidad de tiempo y debe acertar primero en la propia mente, antes que en el adversario. El ritmo de los cortes y las paradas es igualmente importante: quien no conoce el ritmo de un duelo, quien no sabe golpear en la unidad de tiempo adecuada para actuar, aunque posea una gran fuerza y una técnica incomparable, será derrotado.
Otro concepto fundamental ligado a la victoria, según Musashi, es la capacidad de entrenarse y de dedicar horas a la mejora diaria. Así, incluso en este libro, se destacan los esfuerzos y las pequeñas victorias cotidianas que, cuando se insertan en un plan definido, se convierten en peldaños fundamentales de cualquier pirámide del éxito.
Las pequeñas victorias diarias, por tanto, cuando forman parte de un plan estructurado, representan los peldaños indispensables hacia la cima.
Además, la filosofía del gran samurái nos enseña que, antes de enfrentarnos a un gran enemigo, debemos ser capaces de vencer a nuestro “yo” de ayer, para después poder desafiar a oponentes más hábiles que nosotros, hasta conquistar combates que jamás hubiéramos imaginado ganar.
La filosofía y el método expuestos en el libro de Musashi subrayan la importancia de comenzar por las cosas pequeñas para alcanzar las grandes, y destacan también el vínculo entre conocimiento y acción. El samurái se entrena constantemente para ilustrar el valor del auto-mejoramiento continuo.
Antes de actuar, es esencial comprender.
El libro enfatiza el arte de observar con atención todo lo que nos rodea para poder anticipar, durante el combate, cada movimiento del enemigo. Por lo tanto, si queremos trasladar estos principios al mundo inmobiliario, podemos afirmar que, antes de cerrar una operación o pensar en una venta, debemos:
- Conocernos a nosotros mismos, como advertía también el oráculo de Apolo en el templo de Delfos, y entrenarnos cada día con nuestras pequeñas acciones inmobiliarias.
- Empezar por los gestos más sencillos.
Cada día, trata de crecer —como enseña Brailsford — un 1 %, concentrándote en:
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Vivir plenamente el presente: Como sugiere el proverbio, la sabiduría reside en centrarse en el “aquí y ahora”, actuando con conciencia para no dispersar energías en el pasado o en un futuro incierto.
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Valorar los pequeños triunfos diarios: Cada paso, por pequeño que parezca, contribuye a la construcción de un éxito mayor, según el concepto de los Marginal Gains de Brailsford. La acumulación gradual de pequeñas mejoras conduce a transformaciones significativas con el tiempo.
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Actuar con objetivos claros y concretos: El crecimiento continuo se sostiene gracias a una serie de metas intermedias, que permiten avances tanto cuantitativos como cualitativos, apoyados por el uso específico de herramientas como la agenda MYDARUMA, vinculada al método operativo inmobiliario.
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Entrenarse constantemente y conocerse a uno mismo: Tal como enseña Miyamoto Musashi, el desarrollo personal se alcanza solo mediante la práctica constante y la auto-comprensión, elementos esenciales también en el ámbito inmobiliario.
Siguiendo estos principios, seremos capaces de transformar cada pequeño esfuerzo diario en una base sólida para grandes éxitos futuros, construyendo con paciencia una auténtica pirámide de triunfos.
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