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Las líneas del tiempo – Timeline

¿Es posible salir de un estado mental para pasar o otro?
¿Como puedo pasar de un estado de profunda #tristeza a un estado de intensa #alegría?
Si en este momento estoy en un estado de profunda tristeza y quiero pasar a una incontenible alegría, hay unos pasos necesarios a proceder.
Desde una profunda tristeza, puedo pasar a una ligera tristeza, pasando luego a aceptar y entender mi situación, esto me puede dar una ligera serenidad y ganas de actividad, y por esto, de moverme y de hacer algo.
Moviéndome puedo sentirme contento y pasar a una ligera euforia y por fin llegar a ser muy contento. Es decir que tu puedes salir de un estado mental para pasar a otro.
Lo que no que se puede es salir de un estado para pasar directamente a un estado opuesto y totalmente diferente. ¡Esto no!
Dar un salto emocional tan fuerte significaría vivir sensaciones bipolares que por si mismas son muy violentas y desaconsejables.
Por esto la tecnica que se enseña es la de hacerlo por grados, y por pasos.
En #PNL este concepto se explica también con la #Timeline o la linea del #tiempo.
Gracias al concepto de la timeline tendrás la capacidad de moverte dentro de tu linea del tiempo y poder modificar un estado mental o físico o un habito.
Para entender más este concepto, quizás, te ayudará ver una película de Di Caprio (Origen) en la cual se habla del concepto de viajar dentro del tiempo y de los sueños.

Te aconsejo también la lectura de un libro de Sthefen King que habla exactamente de línea del tiempo., y que te ayudará a entender la fuerza de saber trabajar con tu Timeline.
9788401352485
Aquí tienes un resumen del libro, encontrado en unlibroaldía
22/11/63 cuenta la historia de Jake Epping, un profesor de instituto que también da clases nocturnas para adultos. En una de esas clases, Harry, uno de sus alumnos (conserje en el instituto y blanco de las burlas de sus alumnos debido a su cojera) le entrega una redacción en la que cuenta cómo, una noche de Halloween, su padre asesinó a martillazos a su madre y a sus hermanos, y estuvo a punto de matarlo a él también. Aún conmocionado por lo que acaba de leer, Jake se reúne con Al, el dueño de un diner al que el profesor acude a menudo, quien le cuenta que en su despensa existe una “puerta” que puede hacerle retroceder en el tiempo.
Al le cuenta que uno no puede viajar a la época que quiera, sino que el que cruza esa puerta aparece siempre en 1958. Y también le cuenta que en su último viaje se quedó allí varios años para intentar evitar el asesinato de J. F. Kennedy, pero que no pudo llevar a cabo su misión debido a una enfermedad, así que es hora de que sea Jake quien viaje al pasado y evite que Harvey Lee Oswald asesine al entonces presidente de los Estados Unidos. Él acepta y, equipado con una carpeta llena de la información que Al ha conseguido reunir durante los últimos años y alguna que otra recomendación, el joven profesor cruza la puerta al pasado, se convierte en George Amberson y decide llevar a cabo la misión que le ha sido encomendada, además de hacer una parada en Derry y evitar que el padre de Harry se lleve por delante a casi toda su familia.
A partir de aquí Stephen King desarrolla una novela que resulta ser algo más que un viaje en el tiempo con la misión de matar (si es necesario) al asesino del presidente. El autor nos presenta un libro en el que se plantea (cómo no) el problema de las paradojas temporales y el conocido e impredecible “efecto mariposa”, mientras hace un verosímil e interesante retrato de la sociedad estadounidense de las décadas de 1950 y 1960, además de mostrar con todo detalle (fruto, sin duda, de un arduo trabajo de investigación) los dos últimos años de vida Oswald (su matrimonio con la joven bielorrusa Marina, su vida en Dallas, su intento de huida a Cuba, etc.).
Aunque hay quien pueda ver un fallo en que 22/11/63 sea una novela tan larga, yo creo que esto es un gran acierto. Así, King tiene la oportunidad de construir de forma verosímil la vida de Jake/George entre 1958 y 1963, hacernos ver las dificultades que tiene para integrarse (pues ni sus ideas, ni su forma de hablar, ni su bagaje cultural se corresponden con las de un profesor de la década de 1950), para encontrar y vigilar a Oswald… y, sobre todo, para que el protagonista tenga dudas más que razonables acerca de su misión (¿y si Oswald no actuó solo? ¿Y si, aunque consiga detener a Oswald, Kennedy muere de todas maneras? O peor: ¿y si es peor el remedio que la enfermedad? ¿Y si la historia fuese peor, si Kennedy no hubiera muerto como lo hizo?) y para que consiga tener en el pasado una vida mucho más satisfactoria que la quería en el futuro, y se plantee mandarlo todo al carajo y quedarse a vivir para siempre en un tiempo en el que, en realidad, él aún no ha nacido.

¡Una muy buena lectura!

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